Corazón y convicción
Rafael Morgan
Junio 2026
Juan Pablo Castillo
Rafael Morgan Ríos es un contador sinaloense de 91 años que sigue siendo panista de corazón, aunque ya no esté registrado. Nació el 21 de mayo de 1935 en Culiacán, se casó con Carmen Alicia Franco González con quien tuvo seis hijos: Rocío del Carmen, Cristina Isabel, Alba Lucía, Alma Cecilia, Javier y Flor Guadalupe.
Su acercamiento a la política comenzó antes de militar formalmente en Acción Nacional. Su primera escuela fue la Acción Católica, en donde llegó a ser dirigente diocesano en Sinaloa.
“Yo seguía con las inquietudes socio-políticas y socio-religiosas. Por eso para mí el salto al panismo fue natural, porque el PAN en aquel tiempo estaba basado mucho en las encíclicas y en la doctrina social cristiana”.
Morgan Ríos asegura haber asistido, siendo muy joven, a uno de los primeros mítines panistas en Sinaloa, encabezado por Luis H. Álvarez en 1948.
Detalló que, en esos mítines, Acción Nacional traía oradores excelentes y slogans de campaña muy bravos, sobre todo en contra de Adolfo Ruiz Cortines.
En entrevista con La Nación contó que años después, en 1961, se convirtió en representante de casilla del PAN (todavía sin ser militante) en una elección legislativa en una comunidad cercana a Culiacán de nombre Tacuichamona.
“Esa casilla generalmente la perdíamos 180 a cero, y esa vez la perdimos 30 a cero. Como ya había presencia de un representante, no pudieron inflar tanto la votación. Desde entonces, me inscribí en el PAN”.
Fue candidato a la alcaldía de Culiacán en tres ocasiones y miembro del Comité Ejecutivo Nacional durante distintos periodos. Especificó que en 1970 Efraín González Morfín lo invitó al CEN después de una elección y desde entonces ha sido miembro de este. También fue candidato a senador en tres ocasiones.
Entre las figuras que más marcaron su vida política mencionó a Efraín González Morfín, Carlos Castillo Peraza y Felipe Calderón. “Don José González Torres fue mi primer ídolo y luego vino Efraín González Morfín”.
En esta agradable plática también se abordó el tema de la violencia que hoy día vive Sinaloa. Lamentó que el estado sea considerado la cuna del narcotráfico en el país.
Asimismo, mencionó que este problema surgió a finales de la primera guerra mundial y que comenzó específicamente en Badiraguato, en donde se siembra marihuana y amapola, lugar de origen de los capos más mediáticos. El negocio creció porque se estuvo heredando entre generaciones.
Consideró que la estrategia federal de “abrazos, no balazos” agravó la situación en todo el país. Su herencia, dijo, fue que “se hiciera legal el negocio del narcotráfico”, a nivel que tuvo que intervenir Estados Unidos, obligando a México a enfrentarlo.
“El Estado claudicó de su función principal de combatir el delito y de proteger a los ciudadanos. No había policías municipales ni estatales de confianza, por eso las desaparecen o cambian de nombre”.
Sin embargo, subrayó que la responsabilidad no recae únicamente en los gobiernos. “Toda la sociedad somos culpables de haber permitido esto también”.
Para Morgan Ríos la cercanía cotidiana entre la ciudadanía y el crimen organizado terminó normalizando conductas que antes resultaban impensables.
Por último, reflexionó sobre el relevo generacional y mencionó la importancia de formar jóvenes con bases ideológicas.
“Hay que seguir enseñando sobre el derecho a la vida, a la verdad, a la justicia y los principios de doctrina, que, aunque no lo parezca, siguen vigentes. Si no hay capacitación, no va a haber buenos panistas, los panistas no están hechos, hay que hacerlos”.