La muerte de los medios públicos

Mayo 2026

Héctor Escalante Lona

La Nación

Los medios públicos de comunicación son aquellos financiados por el Estado, financiados con dinero público, es decir, con dinero de todos los mexicanos. Estos medios deberían de informar a todos los ciudadanos sin sesgo y de manera imparcial. Operar sin fines políticos y con autonomía. De manera muy desafortunada, nada de eso pasa hoy en nuestro país.

Desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, los medios públicos en México se convirtieron en propaganda oficialista del régimen, proponiendo una programación con la finalidad de exacerbar a un político y a un movimiento por encima del principio de presentar contenido, privilegiando diferentes ideologías y diversidad.

Son espacios “noticiosos” y de “debate” que se realizan sin rigor periodístico y con una línea editorial de atacar a los que piensan distinto y alabar a quienes conforman el gobierno. Los espacios en los medios públicos son para los cercanos, para pagar favores y congratularse con apoyadores de campaña. Aquellos quienes no estén alineados al régimen no podrán opinar. No importa si son madres buscadoras, defensores sociales o especialistas.

La utilización de las plataformas gubernamentales para atacar, la creación de estructuras de gobierno para “desmentir” lo que consideran como falso y los funcionarios que utilizan las herramientas disponibles para agredir a quienes consideren enemigos son la nueva realidad de los medios de públicos.

La plataforma Infodemia es un ejemplo puntual del absoluto abuso del uso de las instituciones. Una agencia que con dinero público “desmiente” a quienes, considera, no dicen la verdad. Estructuras gubernamentales emitiendo juicios contra ciudadanos y medios de comunicación incomodos.

Inédito

Infodemia se desmiente. El ente que supuestamente señala las notas falsas tuvo que desmentirse a sí mismo por el caso de la funcionaria que tomaba el sol en las ventanas de Palacio Nacional. Aseguraron que era inteligencia artificial, días después la presidenta tuvo que aceptar que la imagen y el hecho eran reales.

¿Quién decide lo que es “correcto y lo que no”? ¿Quiénes definen la línea editorial de los canales públicos de información? La politización y polarización devoró a las instituciones. Los impuestos de los mexicanos sirven para alimentar una ideología y no para contribuir a un diálogo social.

Estamos ante la muerte de los medios públicos. Aunque siempre formaron parte de la línea editorial de quienes gobernaban, jamás vimos una decadencia tan grande en contenidos, una programación tan pobre y un manoseo narrativo tan notable como hoy. El contenido estatal se percibe más cercano a los medios dictatoriales que a plurales, esa es nuestra realidad.

La nación