Los años de Adolfo Christlieb Ibarrola
Junio 2026
Javier Brown César
Adolfo Christlieb Ibarrola asumió la presidencia del Partido el 18 de noviembre de 1962, en medio de la primera profunda crisis institucional. Su elección fue el resultado del apoyo que le brindó el panismo fundacional, como fue el caso de Rafael Preciado Hernández, quien lo apoyó bajo las siguientes razones: “Los fundadores del partido sentimos que ya es necesario un relevo de hombres que, siendo fieles a la substancia permanente del partido, puedan atraer nuevos elementos”.
Un par de años antes, el 28 de octubre de 1960, Christlieb había sido nombrado representante ante la Comisión Federal Electoral. Gracias a estos contactos, don Adolfo abrió una vía inédita para el PAN, lo que provocó una andanada de críticas: inició la negociación, con el gobierno, de la reforma electoral de 1963, ya que, a decir de Alonso Lujambio: “Christlieb no creía en la posibilidad de un cambio espectacular. No pensaba en la toma del poder nacional, mucho menos en su asalto… apostó al fortalecimiento de la presencia del PAN en los frentes institucionales que su fuerza y presencia políticas le permitían: el Congreso y la vida municipal”.
Así, la reforma electoral se convirtió en el primer momento de la liberalización y apertura del sistema político hegemónico, con la creación de la figura de diputados de partido, en un número máximo de hasta veinte, lo que abrió la representación congresional a las minorías, y en particular al PAN. Con respecto del papel del Congreso, Christlieb afirmaba: “Ya es hora de que el Congreso deje de ser una oficina de correspondencia por donde el Presidente remite al país las leyes que a su juicio deben expedirse. Ya es hora de que el Congreso deje de ser la voz y la orquesta donde la nota que domina, bajo la batuta del Ejecutivo, es la del sí, señor”.
En la XVII Convención Nacional de noviembre de 1963, Christlieb compitió por la candidatura de Acción Nacional a la presidencia de la República, teniendo como oponente a José González Torres, quien lo derrotó en toda la lid. Don Adolfo, en una postura de abierto institucionalismo y decoro, aceptó su derrota y apoyó, con todo, una campaña que superó el millón de votos. Como resultado de la reforma electoral, llegaron a la Cámara 20 diputadas y diputados de Acción Nacional, entre ellos y de manera eminente, la primera mujer diputada de nuestra historia, Florentina Villalobos Pineda, quien ganó la diputación por mayoría por el distrito II de Parral, por el que antes había competido Manuel Gómez Morin, en 1946. El 5 de noviembre de 1965, Florentina Villalobos presentó una iniciativa en la que proponía reformas a la ley del notariado para que las mujeres pudieran ejercer las funciones de notario público antes reservadas a los hombres. Un mes después, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa y el 21 diciembre fue ratificada por unanimidad en la Cámara de Senadores. El 28 de octubre de 1966, Florentina Villalobos fue electa como primera vicepresidenta de la Cámara de Diputados, siendo la primera mujer en ocupar dicho cargo. Poco después, el 22 de noviembre, Florentina fue la primera mujer en la Cámara de Diputados en ocupar la presidencia de la Mesa Directiva cuando Luis Dantón Rodríguez se vio obligado a ausentarse.
La estrategia de Christlieb, de negociación y acercamiento con el gobierno había triunfado, así como la actualización doctrinal y programática, con la aprobación de la Primera Proyección de Principios de doctrina aprobados en la XVIII Convención Nacional, de mayo de 1965, y con el Programa de Acción Política 1966. En el XII Consejo Nacional se reeligió a Adolfo Christlieb. A decir de Alonso Lujambio: “El optimismo con que Acción Nacional percibe los resultados de la estrategia de Christlieb se refleja en su reelección como presidente del Comité Ejecutivo para un trienio más… cuando se le reconoce ´abrir caminos´ al partido, ´sin indignidad ni transacciones´. Al tomar la palabra, Christlieb habla del ´decoro´ de sus relaciones con el presidente Díaz Ordaz, reconoce que se le escucha, que no se le ha coartado la posibilidad de exponer sus puntos de vista”.
Un año después, el PAN ganaría las primeras capitales en su historia: el 2 de julio de 1967 en Hermosillo con Jorge Valdez Muñoz y el 23 de noviembre en Mérida con Víctor Correa Rachó. Estos resultados fueron la antesala del endurecimiento de la postura del régimen hacia el PAN: una vez terminado el proceso electoral federal, Christlieb pidió una audiencia con el presidente Díaz Ordaz, que se le niega.
En junio de 1968 el fraude en Baja California enciende las alarmas de Christlieb: “El PAN reclama con documentos el triunfo en los municipios de Mexicali y Tijuana, y en seis de ocho distritos electorales. El fraude es monumental: sólo se reconoce el triunfo panista en un distrito electoral”. Como señaló Alonso Lujambio: “Fracasada la propuesta estratégica que había ofrecido a su partido, aislado dentro del mismo, sin interlocución alguna con el gobierno, Christlieb renuncia a la presidencia del PAN el 10 de septiembre de 1968”.
Posteriormente, el 27 de septiembre, ya enfermo, Christlieb celebró su onomástico y el presidente Díaz Ordaz le envió un telegrama de felicitación. A lo que el ilustre abogado respondió con un dejo de amargura: “Con pena devuelvo a usted su telegrama de esta fecha, dirigido al licenciado Adolfo Christlieb Ibarrola, expresándole sus mejores votos por su ventura personal, con motivo de su día onomástico. Lamentablemente todos los informes recibidos concuerdan en que, desde hace tiempo, el destinatario es persona totalmente desconocida para el remitente. Atentamente, Lic. Adolfo Christlieb Ibarrola”.
A los fatales hechos del 2 de octubre, ante los que los diputados del PAN actuaron con sensatez y crítica de cara al gobierno represor, siguió el fraude de Yucatán contra Correa Rachó, lo que aceleró el final del gran presidente del PAN. A decir de Hilda Morales, su esposa: “De acuerdo con la expresa afirmación de los médicos, la noticia de los acontecimientos de Yucatán el 23 de noviembre impresionó en forma desastrosa a Adolfo, lo deprimió gravemente y apresuró su muerte. Adolfo era un hombre íntegro, de una sola pieza, sin divisiones arbitrarias de criterio ni de moral. Lo que Adolfo defendió en público lo practicó en su vida privada”. Christlieb falleció el 6 de diciembre de 1969; su legado como presidente del PAN es ya inmortal, así como su obra y su elevada talla intelectual.