Morena y la 4T son víctimas de sus propios desastres
Ignora el narcoelefante en la sala.
Mayo 2026
Redacción
“Morena y la 4T son víctimas de sus propios desastres: el huachicol fiscal, uno de los principales disruptores de la vida pública, fue amasado y perfeccionado en el sexenio anterior”, analiza Roberto Zamarripa en su columna de Reforma.
Advierte que las alianzas (de Morena) con grupos criminales les dan gobiernos, pero no control territorial, ya que los criminales controlan elecciones, gobiernos y presupuestos de las obras.
El periodista insiste en que lo sucedido la semana pasada en Sinaloa no es una mancha, es un daño profundo, en donde no está de por medio un partido, una convicción, un dogma: rasga al país.
Asimismo, considera que el gobierno de Estados Unidos, el de Trump, ha oficializado su decisión de intervenir en la sucesión presidencial de 2030. Ya desmontó un gobierno local, horadó el discurso y el legado de la 4T, de un solo golpe revirtió la revelación de que agentes de la CIA operan con policías locales y no ha sido difícil. En esa ruta puede descarrilar al gobierno federal.
En su columna Tolvanera, Zamarripa recuerda que años atrás, Rocha Moya era un político y un académico ampliamente respetado, cuya trayectoria de izquierda lo ubicaba como alguien centrado sin estridencia.
“Fue candidato tres veces a la gubernatura: en 1986 por una coalición de izquierda dónde obtuvo una votación testimonial; luego, en 1998, por el PRD, presidido por López Obrador, y, desde entonces Rocha labró una relación personal profunda con el tabasqueño. Priistas y panistas lo respetaban por su integridad”.
Quien también es director editorial del citado periódico, señala que Rocha Moya y su familia terminaron devorados por el ganar a toda costa, que fue la divisa en 2018 para el ex presidente de México, quien se alió hasta con el Diablo para ganar su tercera candidatura presidencial, fórmula que repitió en las distintas elecciones locales del sexenio anterior, incluida la de la gubernatura sinaloense en 2021 y el poder corruptor del narcotráfico.
“Justo cuando enfrentan el mayor escándalo de su corta historia, que no el único, por cierto, las y los morenistas optaron por ignorar el narcoelefante en la sala. Momento complejo, pero se envolvieron en la bandera nacional para culpar a quien sea menos a sus propios militantes”, indica también Templo Mayor.