VIII Cumbre México–Unión Europea: un hito histórico con la firma del Acuerdo Global Modernizado

Junio 2026

Jeraldine Pérez Mondragón

La Nación

El 22 de mayo de 2026 se llevó a cabo en la Ciudad de México la VIII Cumbre México–Unión Europea, la primera en 11 años. Se firmaron dos instrumentos clave que sin duda han elevado la relación bilateral a otro nivel, el Acuerdo Global Modernizado (AGM) y el Acuerdo Comercial Provisional o Interino. Este evento ha marcado el cierre definitivo de negociaciones iniciadas en 2016 y además representa un paso estratégico para ambos socios en un momento mundial por demás complicado en el que hay fragmentación geopolítica, imposición de aranceles y diversificación de cadenas de suministro.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), la negociación de este acuerdo estuvo prácticamente abandonada, ya que con su política de que la mejor política exterior era la interior dejó de lado temas relevantes que iban mucho más allá de la relación bilateral con Estados Unidos.

Es por eso que cuando a finales de 2025 se anunció que las negociaciones para modernizar el acuerdo se habían terminado se tomó con mucho entusiasmo, pues llegó en un momento de incertidumbre por posibles tensiones en la revisión del T-MEC y la volatilidad en el comercio global.

Según el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología, A.C., (COMCE), el Tratado de Libre Comercio vigente desde el año 2000 (TLCUEM) ya ha generado un incremento superior al 300 por ciento en el comercio bilateral de bienes. La Unión Europea es el segundo destino de las exportaciones mexicanas, el segundo inversionista extranjero y un socio clave para la diversificación más allá de Norteamérica.

Pero ¿por qué es tan importante que se haya firmado este acuerdo? Porque además de los múltiples beneficios que ya teníamos, se actualiza de acuerdo a los tiempos en los que estamos viviendo. Les cuento un poco que ocurrirá. Se eliminan o reducen aranceles en más del 99 por ciento de los vienen intercambiados. En el sector agroalimentario, se liberalizará inmediatamente el 86 por ciento de los productos mexicanos, con acceso preferencial adicional mediante cuotas arancelarias para productos sensibles, lo cual beneficiará de manera directa a exportadores de aguacate, fresas, café, tequila, mezcal, miel, frutas tropicales y productos procesados de alto valor.

Se flexibilizan aproximadamente el 55 por ciento de las reglas de origen específicas, adaptadas a los nuevos procesos productivos en industrias estratégicas como la automotriz, aeronáutica, electrodomésticos, química y maquinaria. Esto ayudará a facilitar la integración de México en cadenas globales de valor con mayor contenido regional y tecnológico.

Proyecciones del COMCE y datos del Parlamento Europeo estiman un incremento del comercio bilateral de hasta 35 por ciento en los próximos cinco años, con exportaciones mexicanas creciendo entre 25 y 40 por ciento y superando el crecimiento de las importaciones entre el 15 y el 30 por ciento.

Habrá mayor certidumbre para la inversión europea en sectores de alto valor agregado como la electromovilidad, manufactura avanzada, semiconductores, farmacéutico, energías renovables, infraestructura sostenible y digitalización. Se espera que esto acelere el ritmo de crecimiento de las exportaciones mexicanas del 7 al 12 por ciento anual, potencialmente duplicándolas en seis o siete años bajo condiciones favorables. Hay otros beneficios que llegan de la mano con la modernización, hay nuevos capítulos sobre comercio digital, facilitación de comercio, contratación pública, protección de datos y propiedad intelectual, incluyendo 568 indicaciones geográficas europeas y protección recíproca para productos mexicanos emblemáticos. Productos icónicos como el café de Chiapas, el chile habanero de Yucatán, la cajeta de Celaya, el Mango Ataulfo del Soconusco y la vainilla de Papantla tendrán protección legal en toda la UE. Se fortalecerán las PyMES a través de cooperación regulatoria y reducción de barreras no arancelarias. Se espera que esto genere empleos formales calificados, aumento de la productividad, sofisticación de la canasta exportadora y mayor resiliencia de las cadenas de suministro frente a shocks externos.

La expectativa es que este acuerdo complemente la estrategia Global Gateway de la Unión Europea y el Plan México, con la intención de posicionar a nuestro país como plataforma de manufactura avanzada y un hub de nearshoring con estándares europeos de sostenibilidad.

¿Cuál es la diferencia de los acuerdos firmados? El Acuerdo Global Modernizado que además incluye tres pilares 1) Político-diplomático, 2) Cooperación y 3) Comercial-económico completo. Este instrumento es un acuerdo mixto que requiere una ratificación extensa, es decir de los 27 parlamentos nacionales de los Estados miembros y regionales en donde aplique, además del Senado mexicano y el Parlamento Europeo. Actualmente, los textos se encuentran en fase avanzada de revisión legal tanto jurídica como lingüística y además la traducción a las 24 lenguas oficiales de la UE.

El otro instrumento firmado fue el Acuerdo Comercial Provisional (o Interino) que permitirá que la parte comercial entre en vigor de inmediato, mientras se completa la ratificación del AGM. Este se limita a las competencias exclusivas de la UE en comercio e inversión, permitiendo una entrada en vigor más rápida. Este acuerdo es estrictamente comercial y entrará en vigor tras aprobaciones limitadas, una vez ratificado el AGM, este acuerdo dejará de aplicarse. Finalizó citando a Francisco André, embajador de la Unión Europea en nuestro país: “México y la UE ya compartimos una larga historia de amistad y de cooperación. Ahora tenemos la oportunidad de construir juntos un mejor futuro”.