2026, el año electoral que reconfigurará América Latina

Abril 2026

Jeraldine Pérez Mondragón

La Nación

El 2026 es un año en el que más de 40 países han celebrado o celebrarán comicios nacionales. En el continente americano, Costa Rica inauguró el calendario, Colombia ya realizó sus elecciones legislativas, pero aún faltan las presidenciales y a éstos se le suman Perú en abril, Brasil en octubre y Haití en agosto.

Una de las elecciones que generará mayor expectativa son las intermedias (midterm elections) de Estados Unidos, previstas para el próximo 3 de noviembre. En ellas, se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Estas elecciones son relevantes porque definirán la segunda mitad del mandato de Donald Trump.

Aunque los resultados impactarán directamente en Estados Unidos, también tendrán consecuencias significativas en toda la región. Un Congreso dominado por los republicanos impulsaría una agenda mucho más agresiva en materia de inmigración, aranceles y política exterior, que ha tenido intervenciones directas en Cuba y Venezuela, e indirectas como por ejemplo en México a través de la lucha contra el narcotráfico y la revisión del T-MEC.

Y es que como todos sabemos, Donald Trump ha utilizado los aranceles como herramienta de presión constante en temas migratorios y de seguridad, especialmente contra el fentanilo. Por otro lado, ya iniciaron las primeras rondas de conversaciones para la revisión y eventual renegociación del T-MEC, el tratado comercial más importante para México. Estas pláticas han tenido contratiempos, como la ausencia inicial de Canadá y un retraso de 48 horas respecto a lo que estaba anunciado.

La Secretaría de Economía de México ha planteado a su contraparte estadunidense (USTR) temas clave: reducir la dependencia de importaciones, fortalecer las reglas de origen, garantizar la seguridad de las cadenas de suministro y asegurar la permanencia del tratado sin aranceles, todo bajo un enfoque que respete la soberanía nacional. Por su parte, Washington desea mantener el acuerdo, pero insiste en mantener la posibilidad de aplicar aranceles.

En lo que respecta al tema de seguridad y de combate al narcotráfico, en febrero de 2025, Marco Rubio, secretario de Estado, anunció que el Departamento de Estado había designado a ocho organizaciones como organizaciones terroristas extranjeras (FTO) y terroristas globales especialmente designados (SDGT), entre ellas, además de la Mara Salvatrucha, se encuentran el Tren de Aragua, el cártel de Sinaloa, el cártel de Jalisco “nueva generación”, cártel del Noreste (antes conocidos como los Zetas), la Nueva Familia Michoacana, cártel del Golfo y Cárteles Unidos. En ese sentido, desde Washington ha habido presión sobre varios países de la región para que se combata el crimen organizado, especialmente con México, ya que Trump considera que no se ha hecho lo suficiente.

En un intento de demostrar lo contrario, México, siempre con la narrativa de la defensa de la soberanía, ha actuado con extradiciones, mayor cooperación bilateral y operaciones destacadas, como la que culminó con la muerte de uno de los capos de la droga más buscados, Nemesio Rubén Oseguera alias “El Mencho”, líder del cártel de Jalisco “nueva generación”.

En medio de este ambiente, Donald Trump convocó a lo que nombraría la cumbre “Escudo de América” en marzo de 2026, reuniendo a 17 líderes de la región con la finalidad de formar una coalición militar para erradicar los cárteles criminales; en esta reunión quedaron fuera países como Brasil, Colombia, México, Perú y Venezuela. En esta reunión, presentada como una nueva Doctrina Monroe, Trump aseguró que pueden existir intervenciones unilaterales al estilo Venezuela si los gobiernos no colaboran.

Y es por eso que las elecciones serán determinantes para lo que ocurra en la región al menos por este año, en caso de que las midterms no beneficien a los republicanos. Colombia, Perú y Brasil, en caso de elegir gobiernos afines a Trump, seguramente se integrarán al “Escudo de América”, lo que podría dejar a México aislado, facilitando presiones para las revisiones mucho más agresivas del T-MEC o para presionar en la lucha en contra del crimen organizado.

La guerra contra Irán ha impactado en la popularidad de Trump, que ha caído a su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca, principalmente por el rechazo generalizado a la guerra contra Irán y el alza de los precios del combustible, así que, aunque las midterms en Estados Unidos se ven lejanas, al menos ocho meses a la publicación de este artículo, definirán los próximos años de la relación y la influencia de Estados Unidos en América Latina.

Donald Trump sabe que aún hay pendientes importantes como el restablecimiento de la democracia en Venezuela, el primer paso para la liberación de Cuba y, por ahora, una presión menor sobre Nicaragua. México, mientras tanto, se encuentra en el centro de la presión ante la falta de liderazgos nacionales clave para sostener la relación bilateral.