El municipio y la reconstrucción del tejido social como fundamento para la paz

Febrero 2026

Alejandro Aguirre Curiel

La Nación

Estoy convencido de que la paz verdadera no se impone ni se decreta, se construye todos los días desde lo más cercano a las personas. Para Acción Nacional, el municipio ha sido históricamente la base de la vida democrática y el primer espacio donde el gobierno se encuentra con la gente. Desde ahí, desde la proximidad ciudadana, es donde se reconstruye el tejido social y se sientan las bases de una convivencia armónica y duradera.

Gobernar desde lo local implica escuchar, dialogar y actuar con sentido humano. Cuando un gobierno municipal camina las calles, conoce a sus familias y entiende sus preocupaciones puede diseñar políticas públicas que respondan a la realidad. La cercanía genera confianza y la confianza es indispensable para fortalecer instituciones, recuperar la vida comunitaria y construir paz.

La familia es la célula básica de la sociedad y el primer espacio donde se forman valores y proyectos de vida. Desde los gobiernos humanistas de Acción Nacional sabemos que fortalecer a las familias es fortalecer a la comunidad entera. Educación de calidad, acceso a la salud y empleo digno no son privilegios, sino derechos que amplían oportunidades y reducen los factores que

derivan en violencia. No es casualidad que los datos nacionales muestren que donde hay rezago educativo y precariedad laboral, la incidencia delictiva es mayor; por el contrario, donde hay oportunidades, hay cohesión social.

La dignidad de la persona humana debe ser siempre el centro de la acción pública. Educar es abrir horizontes, cuidar la salud es evitar la exclusión y promover el empleo formal es brindar estabilidad, identidad y futuro. Cuando estos pilares se fortalecen desde el municipio se consolidan comunidades más fuertes, solidarias y responsables.

En materia de seguridad, tengo la certeza de que la prevención del delito es el camino más eficaz. No basta con reaccionar; es indispensable anticiparnos. Servicios públicos eficientes, espacios urbanos dignos, deporte, cultura y programas sociales bien focalizados son alternativas reales que inhiben la violencia. La experiencia demuestra que una visión integral genera mejores resultados que los enfoques exclusivamente reactivos.

En Chapala, esta convicción se ha traducido en resultados claros. De acuerdo con nuestro último Informe de Gobierno logramos:

  • Reducción del 24 por ciento en la incidencia delictiva total.
  • Incrementamos la fuerza policial en un 35 por ciento e invertimos más de 30 millones de pesos en seguridad, fortaleciendo a nuestra Comisaría con patrullas, equipamiento y mejores condiciones laborales.
  • Durante el último año de gobierno, los allanamientos de morada disminuyeron 90 por ciento, las amenazas 50, el robo de autopartes 65, el robo a domicilio 20, el robo de vehículos 50 y la violencia familiar 50 por ciento. De manera significativa, no se registraron homicidios dolosos en el municipio.
  • Estos avances se complementan con el Gabinete Municipal para la Prevención Social de la Violencia, la atención a más de 2 mil 500 personas y la puesta en marcha de la Policía Turística.

Nada de esto sería sostenible sin un compromiso firme con el Estado de derecho. Para los gobiernos de Acción Nacional, combatir la corrupción y la impunidad es una obligación ética. La legalidad, la transparencia y la rendición de cuentas son condiciones indispensables para que la justicia funcione y la ciudadanía confíe en sus instituciones.

Estoy convencido de que la reconstrucción del tejido social comienza en el municipio. Con familias fuertes, personas respetadas en su dignidad, oportunidades reales de desarrollo, prevención efectiva del delito y un gobierno honesto y cercano es posible construir comunidades en paz. Chapala demuestra que cuando el humanismo político se convierte en acción cotidiana la paz deja de ser una aspiración y se transforma en una realidad compartida.

 

Alejandro Aguirre Curiel es Presidente Municipal de Chapala, Jalisco.