Meméxico lindo y…
Noviembre 2025
Sergio Rodríguez Colín
Las nuevas trampas de Morena para perpetuarse en el poder están ya a la vista de todas y todos los mexicanos: la reforma electoral y la revocación de mandato.
Para la ejecución de la reforma electoral, el gobierno morenista creó la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez Álvarez. Dicha comisión, cabe resaltarlo, está integrada por perfiles afines al partido oficialista, dejando a un lado la participación ciudadana que dio impulso a la incipiente democracia mexicana.
Otras fallas de esta reforma electoral son: no se está discutiendo en el Poder Legislativo, por ende, no están participando todos los actores políticos –partidos de oposición- en la propuesta de reforma; tampoco se invitó a organismos autónomos, a la academia ni a la sociedad civil al debate.
Y lo más trascendente es que la redacción final de la propuesta será hecha por personas, reiteramos, afines a Morena, pero lo peor es que todas ellas carecen de experiencia en materia electoral. Al final, lo que se puede observar es una nula neutralidad para la ejecución de una reforma tan importante para México.
En cuanto a la revocación de mandato, proyecto impulsado por el morenista y afín a la presidenta Claudia Sheinbaum, Alfonso Ramírez Cuéllar, se pretende empatarla con la súper elección de 2027, cuando originalmente el proyecto marcaba realizarla en 2028.
¿Qué es lo que pretende Morena con este albazo legislativo? En primera instancia colocar en las boletas electorales a la presidenta Sheinbaum, siguiendo el camino ya andado por su antecesor López Obrador y asegurar cuando menos el voto duro morenista.
En segundo término, lo que busca el partido oficialista es evitar una debacle electoral en 2027, ya que los focos rojos se han encendido, tanto en Palacio Nacional como en Palenque, ante el desgaste de los gobiernos federal y estatales de Morena, y del propio instituto político guinda.
Ante el descontento ciudadano por la ineficacia de Morena para combatir la inseguridad y otros problemas que aquejan a México, la gran pregunta es si los oficialistas, aun con esta acción desesperada, podrán atraer los votos de los millones de mexicanos que acudirán a las urnas el primer domingo de junio de 2027.